La cuarentena ha generado una oportunidad de oro para que como ciudadanía identifiquemos los privilegios que nos rodean y las profundas desigualdades sociales que están latentes en nuestra sociedad y que ante una crisis como la pandemia del COVID19 se hacen más visibles, más urgentes de resolver y mucho más dolorosas.

Quizás la soledad del confinamiento, estando acompañadas o no, nos entrega a todos y todas al sentimiento de extrañeza ante las realidades que afrontamos en este entorno aterrador e incierto. Pero este encuentro con una misma también permite reflexionar sobre el rol que cumplimos en la sociedad, lo que aportamos o afectamos, nuestra capacidad de construcción colectiva y sobre todo nos lleva a pensarnos en la medida de nuestros privilegios y de nuestra decisión sistemática de ignorar a las personas más vulnerables con quienes compartimos la ciudad.

La crisis social que se ha desencadenado con las medidas de aislamiento obligatorio en donde quienes trabajan en la informalidad no pueden conseguir sus ingresos diarios para cubrir necesidades de alimentación, techo y garantizar servicios domiciliarios básicos, ha evidenciado el abandono histórico del Estado a un grupo significativo de la población, condenándoles a que ante un momento coyuntural como lo es la pandemia, deban elegir entre la vida o el hambre.

Para quienes hemos decidido incurrir en la política y hacerla una herramienta de amplificación de las voces de quienes más lo necesitan, las últimas semanas han sido un reto diario que conlleva no solo la responsabilidad de alertar a las entidades del Distrito sobre los grupos que más dificultades están enfrentando en el aislamiento, sino la necesidad de promover redes de apoyo entre conocidos, vecinos y amigos que puedan contribuir voluntariamente a solucionar el suministro de alimentos o elementos de aseo para alguna de estas familias que han sido excluidas del acceso a oportunidades.

Ha sido un proceso a la vez gratificante cuando nos encontramos con iniciativas maravillosas de ayuda a los demás, reconocimiento a las personas que trabajan en el sistema de salud, las donaciones extraordinarias que se han hecho para soportar el sistema de Bogotá Solidaria y las ganas inmensas de salir entre todos y todas avante de la pandemia del COVID19 en Colombia.

Aunque las sesiones de la Junta Administradora Local de Usaquén continúan llevándose a cabo de forma virtual a través de Zoom y allí citamos a todas las entidades que están atendiendo la emergencia para priorizar conjuntamente sectores que necesitan de atención social, hacer control a los planes de acción en el marco de las funciones de cada entidad y por supuesto, articular la gestión nuestra con la Alcaldía Local de Usaquén para realizar los controles a establecimientos de comercio, a los habitantes de la localidad para que cumplan con el aislamiento y nos protejamos colectivamente, y solicitar la destinación de recursos locales a la atención de las miles de familias que quedan en estado de vulnerabilidad ante la imposibilidad de desarrollar su actividad comercial, oficio o profesión habitual; la tarea más importante que tengo como Edilesa de Usaquén durante las semanas de aislamiento obligatorio consiste en dar respuesta a la ciudadanía sobre las problemáticas emergentes en relación a distintos temas: las ayudas alimentarias o en dinero para subsistir, los despidos injustificados, las excepciones para transitar, la continuidad de servicios de la administración pública y su operatividad e incluso verificar los cientos de mensajes con noticias falsas con que nos bombardean las redes sociales hoy en día.

Los ediles y edilesas en época de cuarentena estamos al servicio de la ciudadanía para entablar una relación más cercana entre el Distrito, las nuevas normas que se expiden a diario sobre la atención de la pandemia y las personas que habitan la localidad. Llevar a un lenguaje común las múltiples medidas de distinto orden que surgen a diario y comunicar a las entidades las zonas o sectores de la población más afectados para que se atiendan sus necesidades.

Sin embargo, los efectos de la cuarentena no se quedan en servicios cumplidos a cabalidad o incompletos, también nos llevan a crear iniciativas para brindar esperanza, entre todas apoyarnos y recordarnos que de esta crisis también vamos a salir, ojalá con más fuerza, más bondad, más empatía, sistemas de salud universales y replanteando nuestras formas de enaltecer el consumismo, para comenzar a pensar en un mundo sostenible que tenga por lema: pensar en el otro.

Por el momento reitero la disponibilidad de mis redes sociales y mi número de teléfono para atender cualquier solicitud, duda o problemática que surja durante el aislamiento obligatorio en la localidad de Usaquén. Como ñapa les cuento que estamos haciendo un reto de compartir poesía a las 7 pm en Facebook y Twitter para devolvernos la esperanza y no ceder a la nostalgia que trae consigo el aislamiento. #TertuliaPorLaVida

Para que nuestras voces sean escuchadas,

Lina García Sierra

Edilesa de Usaquén

@LinaGarciaSi

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